Los pergaminos.

Dioses y Mortales :: Image Hosted by ImageShack.us :: 

Ir abajo

Los pergaminos.

Mensaje por Admin el Lun Jun 30, 2008 6:51 pm

Quinto Evena del segundo sol.


Mi maestro me aconcejo que escribiese mi historia, considera que el papel y la tinta son las herramientas necesarias para la inmortalidad, y aunque no comparto con él, sigo su concejo.

Pero... ¿que escribir? ¿como comenzar?, cuando pregunto esto a mi maestro, me niega concejo, ¿por que? segun él la version mas veridica de mi historia es aquella que yo escriba sin ayuda de otros, pero no soy escritor ni poeta entonces, que texto puedo producir?

Comenzare por lo primero, mi nombre... Soy Krunn de Avros, hijo de Ludd de Avros y Lara de Dron, mi padre fue artesano hasta que un invierno logro que el submundo le reclamase, pues era viejo... mi madre se quito la vida esa noche, para viajar con él, como la ley lo dicta. Con mis 15 años, yo ya casi era un adulto y tuve la suerte de que el viaje de mis progenitores iniciase antes que mi vida como hombre, pues como la ley dicta, habria tenido que ser mi mano la que iniciase su viaje si la enfermedad no se hubiese adelantado.

Pero ahora solo, en la ciudad de Avros debia comenzar mi vida, no seria artesano como mi padre, pues en mis quince años habia sufrido sus enseñanzas en el oficio, pero mi rechazo a tan aburrido oficio fue evidente desde el primer día, entonces, solo una cosa me quedaba por hacer, aquello que todo hombre debe hacer cuando rechaza la profesion de sus ancestros, el camino...

Debia irme, exiliarme de la ciudad y crearme un nuevo nombre, un nuevo destino y un nuevo oficio para mi familia de uno, pues asi lo dicta la ley. Sin temor, y con la espada de mi padre como unica compania, parti hacia el este, buscando llegar a ningun lado, terminar en donde fuese, aceptar cuanto el destino forjaba para mi, hasta que fue en el camino, solo dos meses despues de haber marchado de Avros, que conoci a mi maestro.

Me habia desviado del camino mientras perseguia a un par de gibbris que servirian de carne para muchas jornadas, cuando los seis bandidos me rodearon y atacaron. Como la ley dicta, yo habia entrenado con la espada de mi padre desde que tengo memoria, por lo que mi duda y miedo al enfrentarme a mis oponentes fue inexistente, pero ellos eran seis, y aunque bandidos, poseian el entrenamiento de aquellas tierras y rapidamente la ventaja les fue concedida por los dioses.

Uno se descuido, y aprovechando el momento logre tajarle la garganta, pero los otros cinco como perros lanzaron sus espadas contra mi y prosiguieron sus ataques sin cuartel. Mi agotamiento era evidente, y tenia un tajo en el brazo que sangraba y empapaba mis ropas, estaba a poco de caer, y mi unica satisfacción consistia en saber que cuando los bandidos saqueasen mi cuerpo, no encontrarian nada fde valor, siquiera la espada de mi padre, que era de pobre calidad.

Finalmente cai, culpa del cansancio y un tronco semioculto a mi espalda, y aquel era el fin. Los cinco bandidos eran astutos, y no desaprovecharon la oportunidad, senti el frio de dos hierros mal afilados penetrando mis entrañas y exhale el que crei, seria mi ultimo aliento, pues aquellas heridas eran fatales.

Mientras la sangre se mesclaba con mi bilis, y la agonia comenzaba a tumir mi cuerpo, llegaron otros dos hombres, espadas desenfundadas y dispuestos a luchar contra los bandidos, paladines de los caminos crei...

El primero era anciano, le considere escualido y debil, cuan equivocado estaba al jusgar por primera vez a mi maestro, agilmente encaro a cuatro de los bandidos, y lucho con la gracia de un bailarin de espadas sin demostrar esfuerzo alguno.
El segundo era mas joven, tendria veinte años, luchaba de un modo mas fuerte e iracundo, pero aquello solo demostraba su inexperiencia, luchaba como yo. Se batia contra el quinto bandido, y aquel parecia un justo rival, pues era el cabesilla de la banda.

Lucharon largo rato, el anciano mato a dos bandidos sin ensuciarse su toga azul y el joven guerrero logro matar a su objetivo, luego de un duelo individual duro y fuerte, donde el joven recibio mas de un corte por su descuido, pero habia vencido, y como la ley lo dicta, cortaria la cabeza de su ritual, para permitir que su espiritú escapase al submundo.

Pero habia algo que ni maestro ni aprendiz consideraron, y les costo caro, esto era que los bandidos eran salteadores de caminos, habian abandonado todo honor y respeto a la ley, y por ello, ocurrio la tragedia.

Mientras el joven aprendiz cortaba la cabeza del cabecilla, de espaldas al duelo, uno de los bandidos sobrevivientes le ataco por la espalda mientras el segundo se batia con el maestro, y aunque éste bandido alcanzo la muerte, asi no lo hizo el primero, que logro clavar su filo en la nuca del joven, traspasandole hasta el pecho.

Perplejo, el joven cayo a pocos metros de mi, aturdido mas que agonico, mientras la vida se le escapaba, como podia el bandido haber violado la ley de la traidicion, como podia haber atacado al guerrero mientras éste liberaba al espiritú del cabesilla? Mi maestro no dudo ni un segundo, liquido al bandido con su elegancia y calma usual, y finalmente, el combate habia acabado.

Estaba yo caido, vivo sorprendentemente, mirando esta escena, mientras el maestro atendia a su joven aprendiz, quien con arcadas de sangre, intentaba hablar al anciano en un lenguaje que no entendi, su ritmo y flujo hacian parecer que el joven cantaba, pero el idioma no me era conocido por lo que no pude entender sus verdaderas palabras.

Yo estaba sorprendido ante el actuar del bandido, pero lo que ocurrio despues supero toda mi sorpresa. El joven murio, o al menos ceso de hablar, cerro los ojos y su cuerpo parecio vacio, mientras su maestro lo depositaba en la tierra y susurrando unas palabras, miro al cielo, como esperando que algo ocurriese, y algo ocurrio.

El sol, que brillaba fuerte, parecio oscurecerse, las nuves cubrieron el cielo y una brisa gelida invadio el terreno, el viento aumentaba y rugia cada vez mas fuerte un unico destello de luz parecio surgir del joven, pero en mi debilidad, no reaccione y simplemente me desplome, muerto. ¿O no?

¿Como pude despertar varios dias despues, cuando la sangre que surgia de mi estomago me habia ensopado todas mis ropas y la tierra a mi alrededor? ¿cuando los dos tajos en mi estomago mostraban mi carnes e intestinos al aire? No se como, y mi maestro jamas me lo dijo...


Última edición por Admin el Mar Jul 01, 2008 4:40 am, editado 1 vez
avatar
Admin
Admin

Mensajes : 155
Fecha de inscripción : 30/06/2008

Estadisticas
Nivel:
100/100  (100/100)
Atributos Fisicos: 0
Atributos Mentales: 0

Ver perfil de usuario http://diosesymortales.forospanish.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Los pergaminos.

Mensaje por Admin el Lun Jun 30, 2008 6:52 pm

Segundo Evena del tercer sol.


Los dioses no me han dado madera de artista, por ello, mientras leo mi primer pergamino, encuentro errores y fallos, momentos que olvide y errores en mi descripcion de los hechos, pero mi maestro insiste en que continue con mi labor, comprobo que mi primer pergamino era correcto y me solicito continuara escriiendo mi version de los hechos, y por ello, ahora, con igual confusion que antes, prosigo.

Desperte días despues de aquel duelo, lo primero que hice en mi somnoliencia fue palparme las dolorosas heridas. No habia nada, no habia dolor o costuras, no habia siquiera cicatriz, no habia rastro de corte alguno en mi piel, ileso.

Una vez logre acomodar mis pensamientos y aclarar la vista, me encontre acostado en una comoda cama, con sabanas de fina tela y almohadones de plumas, parecia un paraiso comparado con mis largas noches durmiendo bajo la ventisca nocturna.

Estaba cansado, eso si, pero vivo, lo cual era imposible.

Y entonces llego el maestro, aquel fragil anciano tan diestro con sus armas, que tan confiado se habia mostrado se veia ahora preocupado, cansado. Una vez en la habitacion, el anciano cerro las puertas tras de si y se sento en una butaca carcana a mi catre, espero un rato sin hablar, a la espera de mis preguntas, pero por educación preferi callar, lo que significo que minutos despues me hablase por primera vez, con calma voz, pero con un tono de preocupación que note.

"¿Como te sientes?" Pregunto, ni mi nombre, ni de donde venia, solo esa pregunta tan extraña, en un reino donde la preocupación por los otros es practicamente inexistente. Desconfiado pero seguro, recuerdo respondi "mis heridas han sanado, he vuelto del submundo?" pregunte yo, a lo que contesto "Pero joven, jamas has partido a ese viaje". Por un rato ninguno de los dos dijo nada, pero finalmente el rompio el silencio nuevamente.

"¿Notas alguna diferencia con tu estado, a antes del duelo me refiero?" Su pregunta me desconcerto, pero en mi shock decidi meditarla, reflexionar sobre como me sentia, y sorprendentemente, la respuesta era si. Me sentia distinto, extraño, una sensacion inexplicable, no en nuestro idioma al menos, mas... fuerte? dispuesto? las palabras son insuficientes para expresarlo, respondi con un simple "Si... mejor" agregue luego de una pausa.

Pasamos diez y seis horas hablando, al principio el me preguntaba, pero luego yo tambien intente resolver mis dudas, al final, nuestra conversacion se convirtio en un relato por su parte, una enseñanza, una explicación.

"Aquel que perecio a manos del bandido era mi aprendiz, era obligacion mia protegerle y enseñarle, y le he fallado" me conto en un momento cambiando su tono de voz "él era especial y lo perdi, lo descuide cuando no estaba listo, aun tenia que entrenar, que aprender, pero lo descuide..." repitio.

"Sabes lo que creo?" me dijo, sin haber explicado mas "que tu tambien lo eres". Sin mas, se retiro de la habitación, ante mi perplejidad.

avatar
Admin
Admin

Mensajes : 155
Fecha de inscripción : 30/06/2008

Estadisticas
Nivel:
100/100  (100/100)
Atributos Fisicos: 0
Atributos Mentales: 0

Ver perfil de usuario http://diosesymortales.forospanish.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Los pergaminos.

Mensaje por Admin el Lun Jun 30, 2008 6:53 pm

Noveno Evena del cuarto sol.


¿Como creerle? recuerdo que pensaba cuando la segunda noche me visito el anciano, contandome tantos "cuentos" que resultaron tan ciertos. Yo, que era un joven iluso, aun no le crei, tan fantastico me parecio su cuento, que me crei muerto y renacido en un mundo sin orden ni coherencia, cuan equivocado estaba yo.

Por mas accidental que pudo haber sido nuestro encuentro, mi maesto no lo cree asi, según él, y yo le creo, fue acto del destino, ese indiferente dios que mueve tantos hilos.

Mi maestro se encontraba acampando con su aprendiz, en viaje a Avros para visitar a un anciano amigo de mi maestro, cuando escucharon el ruido de las armas y acudieron en mi ayuda, en la historia que ya conte.

El Maestro me llevo a su torre, que quedaba a pocas horas de viaje a lomos de caballo, alli me lavo las heridas y acosto en el lecho donde yacia cuando desperte, pero jamas confeso haberme curado. Cuando repare en esto, y le pregunte, el anciano dudo, pero decidio contarme su version de los hechos, la cual, oviamente no crei en el primer momento, pero conosco ahora.

Su aprendiz era lo que el llama un "Gaabrii", un elegido, traducido a nuestra lengua, hijo de un "Krasso", palabra anciana que tiene tres versiones en la lengua actual; díos, demonio o angel, sin especificar cual es la correcta, con madre mortal, una especie de mestizo, un ser que no es humano, elfo, enano u orco, pero una mescla entre mortal y divino, un engendro para muchos, pero un semidios para algunos.

La prematura muerte de su aprendiz fue catastrofico para mi maestro, pero segun sus estudios, cuando un Gaabrii muere, su parte divina se transfiere a un ser vivo cercano, por ello es que mi maestro me salvo, creyendo que talves yo era la nueva urna de este semidios, pero la verdad resulto ser aun mas imponente.

Su aprendiz, de nombre Uriel, no ocupo mi cuerpo, como pudo comprobar con una serie de estudios que realizo sobre mi mientras estaba inconciente, aun asi, descubrio una verdad mas extraordinaria, tambien yo soy un Gaabrii, aun desconoce quien me engendro, o como comenzar con mi entrenamiento para desarrollar mis habilidades divinas, pero al menos me ha solicitado me convierta en su aprendiz, y como ya he descubierto, este hombre sabio sera sin duda un digno maestro.

Aun asi, me costo largo tiempo aceptar aquellos "cuentos", mi padre era un artesano, habia compartido todos mis años con él, el parecido fisico era casi total y habia heredado rasgos claros de él, ¿como podia ser?

No demore en solucionar mi duda, sin duda yo era un Gaabrii.
avatar
Admin
Admin

Mensajes : 155
Fecha de inscripción : 30/06/2008

Estadisticas
Nivel:
100/100  (100/100)
Atributos Fisicos: 0
Atributos Mentales: 0

Ver perfil de usuario http://diosesymortales.forospanish.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Los pergaminos.

Mensaje por Admin el Lun Jun 30, 2008 6:53 pm

Decimo octavo Evena del septimo sol.


Mi maestro estaba a veinte pasos de distancia de donde yo estaba, estabamos en el patio de entrenamiento como cada tarde desde hacia tres Soles.

Mi brazo estaba extendido y todo mi cuerpo se concentraba en el extremo de mi brazo, en mi mano, la cual sostenia un arma. Era una espada, pero su material no era hierro, acero u bronce. Era... magia? aun mi maestro no me ha enseñado todo cuanto sabe, y talves ni el lo sabe, pero a mi me gusta creer que es magia, para él, el material es "divinidad".

El arma es una espada, perfectamente formada en un blanco material mas blanco que el marfil pulido, o que la mas pura nieve de la mas alta montaña, no existe ranura o imperfeccion en esta arma, y solo tiene una peculiaridad más, que esta cubierta por un fuego de color azul oscuro cuyas lenguas arden con orden y hermosura, casi como un baile sincronizado. Estas lenguas de fuego acarician mi mano, pero no me queman, jamas me han quemado, aunque cuando ataco con esta arma a un muñeco de entrenamiento, este no solo resulta cortado con el perfecto filo del arma, pero tambien quemado por el ardiente fuego.

Mis ojos observan el arma con concentración total, apenas perder la concentración por un momento resultaria en fracaso, la llama se apagaria y el arma se desvaneceria, seria el fin del "hechizo" y volveria a ser tan normal como cualquier mortal, mantengo mi concentración, comienzo a cansarme pero no cedo, resisto, por los eternos minutos, en silencio, concentrado.

Mi maestro hace un extraño movimiento al que hago caso omiso para no perder la concentración, un error mio probablemente pues el movimiento fue lanzarme una piedra, que me de lleno en la frente, haciendome tambalear y caer de espaldas.

Observo mi mano buscando reestablecer el nexo, pero ya es tarde, solo cenizas del arma que se disuelve mientras pierdo concentración y el dolor me molesta en la cabeza, el arma y el fuego desaparecieron...

"Concentración, joven, no necesita del contacto visual... debes expandir tu mente para poder concentrarte en varias cosas a la vez... asi te habrias concentrado en tu divinidad y tambien en mi... debes ampliar tu mente para poder, finalmente, concentrarte en el todo que te rodea" Dice calmo y paciente el anciano retirandose, el entrenamiento habia concluido por ese dia.
avatar
Admin
Admin

Mensajes : 155
Fecha de inscripción : 30/06/2008

Estadisticas
Nivel:
100/100  (100/100)
Atributos Fisicos: 0
Atributos Mentales: 0

Ver perfil de usuario http://diosesymortales.forospanish.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Los pergaminos.

Mensaje por Admin el Lun Jun 30, 2008 6:54 pm

Tercer Evena del decimo sol.


"Alos... Bruka, Doro, Sunne... Sunne, Gar, Dorl" digo, cerrando los ojos para concentrarme mejor y recordar los datos para la respuesta "Dorl-F" dice mi maestro, acentuando en la f del nombre de la sexta Deidad "Dorlf..." repite, sin perder la paciencia.

Miro por la ventana, afuera de la torre el sol se muestra en lo mas alto del cielo, regando a todo el mundo con sus sagrados rayos, transfiriendo su energia a los mortales de la tierra. Cuan hermoso seria poder correr por la pradera con tal clima, recorrer los caminos y visitar alguna pequeña aldea.

Mi maestro adivina mi pensamiento, nota mi aire nostalgico, sabe que aprender encerrado en una habitacion en la torre no es para mi, sabe que ya es hora de irnos.

Pero teme, tiene miedo, el riesgo es demaciado, considera que mi entrenamiento avanza a un ritmo increiblemente rapido, comparado con su antiguo aprendiz al menos, pero aquel encontro la muerte porque no estaba preparado, pero igualmente, el maestro sabe de mi espiritú, sabe que necesito el camino, sabe que debemos partir.

"Te preocupa algo, Krunn?" me pregunta inocentemente "Nada maestro" respondo, el maestro sabe que le estimo, que le seguire y que no dudo de su palabra, pero mi espiritú, según dice, es mayor a mi mismo.

"Mañana partiremos, tenemos asuntos que tratar en lejanos lares... prepara tus cosas, partimos al mediodia..." dice, dando por concluida la leccion "intenta concluir con tus escritos, mañana los llevare a la biblioteca del pueblo y los dejare alli... podras seguir escribiendo, pero en el viaje"



Mis escritos son pocos y tan confusos y caoticos como los primeros, pero por el momento habran de bastar, pues ahora debo partir a un destino que desconosco. Continuare escribiendo, asi dijo el maestro, pero creo que mañana me separo de estas memorias...



Krunn de Avros
avatar
Admin
Admin

Mensajes : 155
Fecha de inscripción : 30/06/2008

Estadisticas
Nivel:
100/100  (100/100)
Atributos Fisicos: 0
Atributos Mentales: 0

Ver perfil de usuario http://diosesymortales.forospanish.com

Volver arriba Ir abajo

Re: Los pergaminos.

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

Dioses y Mortales :: Image Hosted by ImageShack.us :: 

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.